Las funciones del agente editorial o literario

Al autor puede representarlo en este sector una figura intermediaria entre él y las formas de publicación: un agente editorial o agente literario (literary agent).
Una persona al lado de un libro; podría tratarse de un agente literario

El agente literario es un experto en determinados géneros, está familiarizado con los términos legales del sector y sabe con quién contactar. Este puede vincularse solo a una obra, a las creaciones de cierto género o a toda la producción de un escritor durante determinado tiempo (en lo posible buscan autores con proyección). De este modo, a veces los agentes no necesitan admitir más solicitudes de autores; estos, por su parte, pueden tener más de un agente cuando escriben en varios géneros, aunque por diversos motivos lo mejor sería buscar un solo agente literario que representa esos géneros.

En cuanto a sus honorarios, lo más común es que crean en un manuscrito, de forma que no piden nada hasta después de que logran un acuerdo, momento en que se quedan con una comisión en torno a un 15 % del adelanto de las ventas y de lo que se gane de regalías. Es decir, si el autor no gana, ellos tampoco. Bueno, algunas personas cobran por leer y evaluar un texto (evaluation or reading fee), por acciones de marketing o piden una cifra por los gastos de gestión, pero ¿son agentes literarios? En esta fase del proceso editorial, hay que tener cuidado con quienes cobran antes de realizar el trabajo, aunque no se muestra ilegítimo buscarse algún ingreso más, ya que los anticipos por explotación son más bajos que hace unos años.

¿Qué hace exactamente un agente literario?

En su trabajo, los agentes editoriales se encargan de varios aspectos:

  • Asesorar sobre qué tipo de publicación conviene a la obra. Normalmente buscarán que se interese una gran editorial, a cuyo catálogo y política se ajusta el texto. Lo intentan, no prometen nada. Se comunican, leen y acuden a reuniones, comidas o ferias profesionales. Los agentes buscan saber qué le gusta a un editor, qué quiere que todavía no ha encontrado. Por eso, las editoriales suelen atender antes a sus propuestas que a las solicitudes espontáneas de los autores.

    • En la actualidad, el papel de los agentes parece estar cambiando, acercándose a la figura del editor (publisher), pues algunos gestionan la versión digital de los textos publicados por editoriales, orientan o respaldan a escritores en el proceso de autopublicación (agent-assisted self-publishing) y otros publican bajo su propio sello los textos que creen que lo merecen.

      • Aunque en la página de la empresa no encontré nada, varios artículos hablan sobre el programa White Glove de Amazon dirigido a agentes que representan a autores que se autopublican. Entre otras características, ofrecen 30 días de promoción a cambio de unos meses de exclusividad con la plataforma.

      • Un agente editorial también puede subir obras en calidad de publisher al agregador Smashwords.

    • Conseguir las mejores condiciones contractuales (regalías, ciertas cláusulas clave) y gestionar los pagos.

    • Proteger y negociar derechos de autor varios: licencia, derechos internacionales y traducción, cinematográficos.

    • Aconsejar sobre el contenido a sus clientes (no a todos los escritores que leen).

    • Más recientemente, orientar en cuestiones de difusión y marca.

Las funciones desempeñadas variarán según la cultura y el momento, así como la experiencia e intereses del agente literario.

Buscar un agente literario adecuado

Hay agencias grandes y agencias independientes, boutiqueEstos son algunos de los sitios donde se puede empezar buscando agente editorial:

Directorio de Ediciona de agencias literarias en mercados hispanohablantes

Lista de la UNEE de los agentes literarios en España

Agent Query (inglés)

Query Tracker (inglés)

Deberemos visitar el sitio web del agente o agencia literaria, intentar determinar su profesionalidad y experiencia (qué autores, qué editoriales), averiguar qué clase de escrito buscan (género) y si el nuestro encajaría.

Que un agente literario tenga más o menos clientes y éxitos conllevará sus pros y sus contras. Si lleva pocos años, quizá pueda dedicar más tiempo a cada autor; quién sabe, a lo mejor es tu libro el que lo consagra.

Pedir representación

Para solicitar que nos representen, en primer lugar la obra debe estar terminada (en ficción al menos), preparada —haber pasado el análisis de unos cuantos beta readers y, si queremos, registrada.

En el proceso, habrá que seguir las directrices de presentación (submission guidelines, how to submit) que indicarán en su sitio web, si admiten nuevos representados. Aunque hay elementos comunes, cada profesional pedirá la documentación a su manera. Repitámoslo otra vez para que quede claro: hay que ajustarse a lo que piden. Por algo será que especifican cinco párrafos de carta o tres páginas de relato. No lo cuestionemos, no busquemos demostrar nada ni ser diferentes. Precisamente saber darles lo que quieren es lo que nos hará pasar el primer corte.

Hoy lo habitual es que se envíe un correo electrónico personalizado con una carta de presentación (query letter) donde en unos pocos párrafos se presenta el escritor (breve biografía como tal) y la idea de una manera atractiva (pitch). Solo la idea de una obra, que NO haya sido publicada. Cada creación necesitará su propio itinerario. Cuidemos la redacción. Si usamos seudónimo y queremos comentarlo, tiene sentido que lo indiquemos por ejemplo en la firma. En este paso o el siguiente suele enviarse la sinopsis técnica y/o los primeros capítulos.

Como referencia, puede que en algún momento del proceso sea útil para el agente y editoriales identificar los libros comparables (comps), es decir, saber qué textos similares de cierta repercusión le interesan a nuestra audiencia potencial.

Otra vía alternativa para acceder al agente literario es a través de conocidos o en conferencias. En esas ocasiones será básico tener un pitch preparado y llevar un extracto del manuscrito. En las ferias hay escasas posibilidades, pues los agentes van allí a vender y seguir las obras que representan.

>> What agents do at London Book Fair (LBF)

Sepamos que los agentes teclean el nombre de los autores en los motores de búsqueda. Parece aconsejable que el escritor tenga un sitio web con los datos básicos de contacto y quizá algún texto.

Tardan unas cuantas semanas o meses en responder la primera vez, porque no solo buscan nuevas obras que representar, sino que también deben atender a las que ya llevan en diferentes fases de desarrollo y asisten a eventos como conferencias y ferias del libro. En el caso de las agencias, los textos pasan normalmente por al menos un lector empleado antes de llegar a un agente. Si después solicitan el manuscrito (full request), pueden sugerir cambios.

>> El montón sin leer o slush pile

Algunos agentes quieren exclusividad durante la fase de lectura. Aceptar tal condición no resulta lo más recomendable para el autor si pretende barajar varias opciones para elegir la más conveniente. Otros profesionales sencillamente preguntan si alguien más está leyendo el manuscrito; es un dato que tienen en cuenta. Si un agente literario se interesa mientras otros están también leyendo, lo sensato sería pedir algo de tiempo y esperar para saber a cuántos más les gusta el manuscrito y, en función de los proyectos que propongan, decantarse porque el que más nos atraiga (a priori puede encantarnos que tal agente nos represente, pero quizá resulte que el plan de otro nos acabe convenciendo más). En cualquier caso, cuando ya hemos firmado con un agente, lo suyo es avisar a los demás a los que hemos enviado la sinopsis o algún extracto.

Recomendaciones y preguntas frecuentes sobre el agente literario

Hay variada información en Internet sobre qué cosas debemos considerar en lo referente a un agente editorial, sobre todo en inglés. Tengamos presente que las costumbres pueden variar de una cultura a otra.

No abordemos asuntos de trabajo a través de los medios sociales. Las solicitudes y las dudas concretas posteriores han de comunicarse por los canales tradicionales. Otro tema es que un agente literario comente en Twitter con qué textos trabaja y cuáles le faltan en determinado momento #MSWL (<Manuscript Wish List), que dé consejos en Twitter sobre solicitudes usando #querytip o #queries o bien que se preste a resolver dudas en #askagent y a los usuarios relativamente anónimos de su blog. La excepción son los Twitter pitch contests, que también tienen sus normas implícitas. En estos casos hay que investigar igualmente a los agentes, su trabajo y reputación.

¿Rechazan solicitudes si ya se ha publicado o autopublicado en el pasado y se quiere agente para obras inéditas? Desde luego, los agentes quieren saber si el escritor ya ha publicado, sea como sea (seudónimo incluido), para referirse o no a la nueva obra como debut o estreno. Los libros anteriores forman parte de la biografía literaria y cuando han tenido cierta repercusión serán buen aval. Dependerá del agente cómo influya. En principio, no deberían tener problema, ya que su trabajo es encontrar editorial para un manuscrito sin publicar y ese punto se cumple.

¿Hay oportunidad si se busca representación para una obra ya publicada, por el escritor o una editorial pequeña o encubierta? Se supone que la mayoría de agentes no están abiertos a ello, pues el texto ya ha sido publicado y a las editoriales no les va a interesar. Siempre hay excepciones, claro, si bien lo realista sería centrarnos en la norma (o sea, no solicitemos representación para que se vuelva a publicar un libro).

¿Es necesario tener una plataforma previa? Ayudaría al éxito del libro, sobre todo en no ficción, pero no debería ser un requisito al no estar realmente vinculado con la calidad de una idea.

El agente editorial quiere firmar

Cuando un agente literario muestra interés, ha de averiguarse si este y el autor quieren la misma cosa y ver si pueden trabajar juntos. Para empezar, unas preguntas mutuas. El agente puede explicar el plan que tiene (enviarlo primero a X, luego a W) y que el escritor opine.

Si nos mostramos preocupados por temas lejanos o en los que como mucho solo se nos consultará (por ejemplo para la elección de la portada), a lo mejor el agente se lo piensa dos veces porque intuye que requeriremos mucha atención y explicaciones.

Cuando, después de probar en decenas de editoriales, el agente no logra vender un manuscrito y el autor decide autopublicarlo por su cuenta, ¿ha de remunerársele al agente por su trabajo o no? Según se mire. Técnicamente los agentes trabajan por comisión, si no hay contrato con un editor, ellos no esperan su porción. No obstante, algunos escritores dan a sus agentes un porcentaje de los beneficios del libro autopublicado por la contribución del agente al proyecto. Para evitar dudas éticas y lamentaciones, convendría negociar este supuesto antes de firmar con un agente.

Es frecuente que el escritor estime a su agente y respete sus consejos. Como puede pasar con las editoriales, alguna vez la relación agente-autor se rompe por desavenencias o por cuestiones empresariales, como el cambio de una compañía a otra o el cierre del negocio.

 

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