Algo de marketing para escritores

La clave del oficio de escritor es trabajar el contenido y su redacción, sobre todo si estamos empezando, así que mejorar este apartado debería ser lo que reclame más tiempo. No obstante, como una empresa que busca vender un producto o servicio, tendríamos que hacer saber al mundo que ese libro existe. Para ello, se puede crear una marca de autor (author brand), intentar que sea fácil contactar con nosotros y poner a disposición del mundo un texto que deseen adquirir (se publican miles cada día en el planeta).

Debemos tener presente que una persona decide comprar una obra porque:

  • alguien se la ha recomendado (familia, amistades, internautas, una plataforma de venta),

  • la ha escrito un autor que le encanta

  • o simplemente le apetece darle una oportunidad a ese texto con el que se ha topado, sobre todo si está en oferta.

El lector, al igual que nosotros como clientes, por regla general esperará a oír varias veces sobre nuestra creación antes de plantearse adquirirla. Sigamos las sugerencias enumeradas a continuación u otras, lo más sensato parece ser hacer algo, de lo contrario mejor no escribamos un libro esperando que lo lean. Si queremos que nuestro público nos encuentre, no podemos limitarnos a confiar únicamente en que den con el texto por casualidad. Tampoco debemos pretender que los resultados sean inmediatos y/o espectaculares. Se necesitará tiempo, trabajo y, en algún apartado, dinero.

Un globo terráqueo, dos libros cerrados y uno abiertoAnalicemos nuestras destrezas, nuestra voluntad de aprendizaje o dedicación y nuestras carencias. Quien lo considere oportuno y tenga presupuesto que contrate especialistas en marketing para escritores (publicists) como guía que ahorre tiempo y aporte, probablemente, más efectividad.

Fijemos unos objetivos, definamos una estrategia y después decidamos las tácticas más convenientes (seguramente no implicará crear cuenta en los 200 medios sociales que existen). Depende de nosotros qué iniciativas realizaremos, desde cuándo y con qué frecuencia las atendemos. Si nos comprometemos a algo que sea porque nos parece útil y podamos hacerle caso de vez en cuando, si no, abstengámonos. Un poquito siempre es mejor que nada, pero si no nos convence determinada tarea, la obviamos y ya: hay muchas vías como para agobiarnos siguiendo una que nos desespera. A muchos no os quedará tiempo para actividades como las que se describen, por eso podéis aprovechar los minutos entre tareas o los viajes.

Hoy la gente espera interacción (que respondamos a sus comentarios) y seamos accesibles. Cada persona elegirá dónde poner la línea y si quiere mostrar un poco más allá de lo profesional, como anécdotas, dudas, ocio… Y, como en la vida real, al mostrarnos más a algunos seguidores les dejaremos de gustar, pero también a otros les caeremos bien y quizá hagamos amigos o surjan proyectos.

Qué puede hacer un escritor para que elijan su obra

Algunas cosillas que podríamos hacer para que se nos reconozca como autores y conozcan nuestras creaciones, fundamentalmente pensando a largo plazo y no en una publicación puntual:

  • Decidir nuestro nombre o seudónimo. Hay quien lo acompaña siempre con un tagline, que señala lo que caracteriza a sus textos, una clase de eslogan que explica qué sienten cuando los leen.

  • Pensemos en qué pocas líneas resumiremos nuestra biografía de escritor. Incluyámosla en nuestras plataformas personales y allá donde subamos nuestros libros, sean librerías (por ejemplo Author Central de Amazon, donde las biografías van en tercera persona) o sitios de promociones como BookBub.

  • Allá donde tengamos un perfil, completémoslo con la principal información sobre lo que hacemos: Gravatar, Blogger, Disqus… Nunca se sabe quién puede clicar en el enlace de un comentario.

  • Emplear una dirección de correo electrónico para todo lo relacionado con esta afición u oficio. Puede tener nuestro dominio o pertenecer a un proveedor gratuito, pero que no tenga el nombre de nuestro otro trabajo. Acompañemos nuestra firma de email con el nombre de nuestra web y las plataformas en las que estamos o vendemos nuestro último lanzamiento. Si puede ser, estemos pendientes de la cuenta de correo (notificaciones activadas o miremos la bandeja de entrada una vez al día).

  • Adquirir al menos una imagen nuestra a gran resolución que usaremos en diversos perfiles. Si la puede hacer un entendido (con el que nos sintámonos cómodos) se supone que es mejor. La imagen debería transmitir nuestro estilo de escritura y nuestra forma de ser en un entorno que nos represente. Será una fotografía o un dibujo, depende del género y la plataforma. En el caso de las fotografías, habría que evitar que pareciese una situación forzada: no tenemos necesariamente que estar mirando a cámara o sonriendo. Hagámonos una idea de lo más habitual viendo las instantáneas de otros autores y decantémonos por el estilo que más nos llama.

  • Componer textos valiosos, profesionalmente elaborados (pensando en qué géneros les corresponden y lo que implica). Hay varias formas de publicar un libro, seleccionemos la que más convenga a nuestras circunstancias y al manuscrito. En cualquier caso, las creaciones gozarán de mayor (y mejor) visibilidad si se han tenido en cuenta las indicaciones de los lectores de prueba y contratado a un corrector, si poseen una cubierta y maquetación adecuadas, un título, una descripción y un extracto fascinantes y un precio justo, así como si están disponibles en varios formatos, plataformas, con book trailer y, por qué no, en comunidades de lectura y escritura e iniciativas de préstamo.

    • Para muchas clases de libros publicaría en ebook y consideraría realizar o no una versión impresa, un audiolibro o una aplicación. Hay obras a las que les sienta mejor el papel para ser leídas, como los manuales (técnicos, cocina).

    • Analicemos el texto como unidad: valoremos si encaja más publicarlo entero, con otros relatos o bien dividirlo.

    • El boca a boca (word of mouth) o boca-oreja será el aval más poderoso. Cuando a un lector le recomienda un libro una persona que respeta, no se fija tanto en cuánto cuesta, su aspecto o los comentarios sobre él. Pero, claro, puede pasar lo contrario y que digan: “horrible, no lo leas”. No todo murmullo es positivo para un producto.

    • Si queremos que descubran nuestro libro, regalar o donar algunas copias ayuda.

    • Un libro es más atractivo si lo respaldan críticas y estas sí las podemos fomentar.

    • Otro punto crucial es comprender las nociones de discoverability, descubribilidad o encontrabilidad, las más o menos probabilidades de que un libro sea encontrado en Internet. Book discovery. Cuando introducimos ciertas palabras en un motor de búsqueda, en un comercio virtual o en cualquier otro sitio (página personal, blog, aplicación de lectura, medio social o de catalogación), los resultados serán aquellos contenidos que tengan esas palabras clave o keywords. De esta forma, resulta primordial la información con la que se describe una obra, especialmente en una tienda digital. Estos metadatos son todo aquello a mayores del texto en sí: título, creadores, categorías en las que se inserta, sinopsis y recomendaciones (endorsement). Entran en juego, además, decenas de algoritmos, que tienen en cuenta compras, el tiempo, las búsquedas o las críticas (nuestras y de clientes similares), así como los beneficios que reportaría esa venta a la librería. Estas misteriosas operaciones de cálculo se producen ya desde que accedemos a la página principal y en cualquier sugerencia que nos hagan.

    • Uno de los mejores escaparates para nuestros perfiles/plataformas y, sobre todo, para otras obras es cualquiera de nuestros libros: incluyamos al final referencias a las páginas en las que estamos y dónde pueden nuestros lectores adquirir otros documentos nuestros, incluso adjuntemos una muestra de alguno. Resulta esencial especialmente si el texto es parte de una serie.

    • ¿Quieres comentar cuántos ejemplares has vendido? Antes de publicar una información como esa, debemos consultar el contrato con la editorial o los términos y condiciones de uso que hayamos aceptado en cada plataforma, pues en la mayoría de casos se prohíbe divulgar estos datos de manera concreta, independientemente de la finalidad con la que lo hagamos.

  • Para cada una de nuestras creaciones, preparar una breve descripción para cuando nos pregunten al respecto, un minipitch de ascensor que despierte interés en menos de un minuto. ¿Quién eres? ¿Qué género escribes? ¿De qué va el libro y qué lo hace especial?

  • Diseñar tarjetas de negocio en las que definir nuestra actividad y señalar formas de contacto. Podemos asociar siempre nuestro nombre e imagen con ciertos colores o fuentes. Si incluimos una referencia a una página y su URL es larga y/o que requiera algo de esfuerzo para memorizar, puede insertarse también como código QR.

  • Hacer presentaciones (si tienen sentido para ti), lecturas y firmas en asociaciones, teatros, cafeterías, bibliotecas o librerías y publicar las fechas en nuestra página y redes. Uno puede plantearse mostrar el bibliotráiler y repartir en ellas merchandising como unos cuantos marcapáginas personalizados sobre nuestra obra. Y, por qué no, un libro gratis a quien nos haya dejado el local. Sería también interesante imprimir algunas portadas con enlaces a las diferentes plataformas (en códigos QR), por si alguien prefiere acceder al ebook o si ya lo ha leído y desea llevarse nuestra rúbrica física. Es posible actualmente realizar estos eventos en línea, mediante Youtube, Twitcam, Hangouts o sitios como Shindig.

  • Por lo menos una plataforma propia (owned media) desde la que decir algo que nos represente, bien sea solo información o algo más, como opiniones y experiencias (reputación => influencia). Si tenemos varias, podemos confeccionar un perfil en about.me, con nuestra biografía, foto y todos los enlaces a nuestras cuentas. Incluyamos como mínimo las principales en nuestra tarjeta de negocio. Algunos agentes y editores nos verán con mejores ojos si tenemos ya cierta audiencia (a veces, por cierto, se escudan en que no la tenemos para justificar el rechazo a un proyecto).

    • Crear un sitio web, con dominio propio y alojado donde prefiramos, de contenidos básicamente estáticos sobre nosotros y nuestras obras. Aunque nuestro público no esté en la red por pertenecer a ciertas franjas de edad, clase social o cultura, una página con esta información puede ser útil para que nos localicen agentes, editores o blogueros.

    • Aquellos a los que les guste y tengan oportunidad, pueden mantener un blog, dentro del sitio web o aparte, a poder ser desde antes de publicar.

    • Un espacio propio en un medio de comunicación escrito (columna en periódico o revista), radiofónico, televisivo o de un sitio para subir vídeos como Youtube.

    • En nuestro medio o no, podemos compartir conocimientos a través de talleres (virtuales o en el mundo real), podcast o webinars. La gente suele seguir a quienes pueden hacer algo por ellos.

    • Las diversas cuentas en medios sociales son una vía más para emitir un discurso propio, sobre todo entre la gente a la que le interesa la lectura y escritura. Como afirma Guy Bergstrom, su nombre sugiere conectar con otros usuarios (social networking). No tiene mucho sentido esperar vender decenas de libros al público de esta manera. Estudiemos antes de nada qué facetas queremos que conozcan de nosotros, pues las asociarán a nuestras obras, y si compensa el tiempo que se va a invertir. Asumamos que será un baile en un campo de minas.

    Utilicemos herramientas de análisis para conocer la repercusión de nuestras palabras y el tipo de seguidor en cada plataforma.

    Fijémonos a menudo en qué hacen los demás autores en sus espacios personales, sobre todo de nuestro género o de los que más nos gusta leer. Lo idóneo es ir creando nuestra red de conocidos, interactuando y comentando, por ejemplo, en otros posts (si es pertinente, por supuesto, no hagamos spam) y aumentando al mismo tiempo nuestro tráfico al aparecer nuestro nombre o perfil (que siempre tiene link a nuestra plataforma). Como aviso de cuándo citamos en nuestra web sus sitios, WordPress tiene un sistema de notificación automático (pingbacks) en las entradas.

  • Que se comente algo sobre nosotros o nuestro libro en medios de masas (earned media) como televisión, radio o prensa, en (book) blogs, en Youtube o en los medios sociales, sin pagar por ello, llevará nuestra idea al gran público de una manera más creíble aunque menos controlable por nuestra parte.

    • El periodismo tradicional no debería ser la única táctica para promocionar un libro, pues tiene un menguante efecto prescriptor. Además, en este ámbito y en general, más allá del presupuesto, las acciones de marketing deben dirigirse al público adecuado: difusión vs. impacto.

    • En el ámbito angloparlante, ciertos periodistas y fuentes con historias conectan a través de la base de datos de HARO (Help Out A Reporter).

    • Entrevistas en medios especializados en cultura o lectura. Are Author Interviews Worthwhile?

      • Pensemos también en las posibilidades de compartir las entrevistas desde nuestras plataformas, transcritas (o resumidas) o también como podcasts.

      • Sobre las rondas de promoción

    • En cuanto a enviar una nota de prensa (con imagen), yo solo me lo plantearía si fuera a hacer la presentación del libro en un pueblo o ciudad pequeña y me gustaría que cubrieran la “noticia” dos o tres periodistas de medios locales o de delegación regional/estatal. De todas formas, no pongamos demasiadas expectativas en esto, pues el modelo está cambiando.

  • Participar en promociones y campañas de publicidad (paid media), como anuncios de nuestro libro en Google, Facebook o Goodreads. Asimismo, existe la posibilidad de que otras personas vendan nuestras obras por Internet llevándose una comisión en cada transacción, es decir, mediante marketing de afiliados o sistemas como el de PagePusher o ValoBox.

  • Presentarse a premios es otra forma de lograr publicidad para un libro.

  • En lo que se refiere a hacer contactos (networking), deberíamos relacionarnos con quienes nos despierten interés de verdad. A veces tendremos que contactar por segunda vez con una persona, seguramente ocupada, que no nos ha contestado y no estaremos siendo pesados. Hay mucha distancia entre esto y mendigar, el acoso o el spam. Si no hemos publicado todavía, pero esperamos que un agente o un editor nos lea, estemos preparados: llevemos un extracto siempre que podamos, porque nunca se sabe. De manera similar, cuando ya esté publicado, tener un ejemplar por si acaso se muestra aconsejable. De hecho, nunca se sabe dónde puede haber una oportunidad de marketing, así que pensemos en ello si nos vamos de viaje. Podemos buscar un hueco para nuestro texto o simplemente aprender en:

Estas son solo algunas formas para que el planeta se entere de que nuestro libro espera su lectura, pero puede haber más opciones según cada caso y lectores potenciales. Así, si nuestro texto versa sobre un tema que puede ser educativo, contactemos con una escuela, instituto o facultad para dar una charla. Si en el texto mencionamos algún lugar o monumento, tal vez podrían venderlo o darle publicidad allí.

En cuanto a supervisar cuánto se habla de nosotros o nuestras obras, sepamos que motores de búsqueda como Google permiten crear una alerta, de manera que cada vez que aparezcan referencias a eso que le indicamos (nuestro nombre y el título de nuestro/s libro/s) se nos avisará por correo electrónico. Es más, podemos “googlearnos” de vez en cuando para saber qué verán los fans, agentes y editores que curiosean sobre nosotros. Aunque, bueno, parece ser que cada buscador se adapta al usuario y no aparecen idénticos resultados cuando introducimos las mismas palabras.

Son muchas cosas, ¿verdad? Pues si la economía nos lo permite, podemos plantearnos contratar un asistente personal para aliviarnos trabajo y centrarnos más en las actividades que más nos importan.

En todo este proceso participarán y nos ayudarán muchas personas, démosles las gracias ^^.

Como sugieren algunos, para lograr poner un libro en los primeros puestos de ventas o descargas habría que concentrar muchas de estas acciones de marketing en unos pocos días antes y después del lanzamiento.

 

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