Servicios en los que fijarse al comprar un dominio web

Dibujo de un globo terráqueo rodeado por un ratón informático bajo las letras punto com; podría simbolizar el proceso de comprar un dominio web

Incontables compañías venden o revenden (resellers) dominios. Se debe comprar un dominio web como mínimo por un año, con precios desde 2 hasta 20 euros, aproximadamente, y un máximo de 10 años (se supone que a cuanto más tiempo nos comprometamos, más confianza desprendemos hacia los buscadores).

Es lo habitual pero por si acaso resulta esencial fijarse en que se puedan gestionar las DNS, esto es, indicar a qué servidores apunta el dominio. De esta manera, vincularemos dominio y el servidor web que queramos. Es común comprar un dominio con la empresa A y contratar el alojamiento con la empresa B (sea pagando o gratis, como Blogger o WordPress).

A diferencia de lo que suele ocurrir con el alojamiento (muchos nos devuelven el dinero si tras los primeros días de prueba no estamos contentos), después de comprar un dominio no acostumbra a haber posibilidad de recuperar la inversión.

Activar la renovación automática o que la compañía tenga la deferencia de avisarnos antes de que caduque el dominio nos ahorrará bastantes monedas (hay un período de unos días en que podemos recuperarlo pero por una cuantía más elevada que el camino ordinario) y evitará que por un despiste otros se queden con nuestra dirección. Tengamos en cuenta que el precio de renovación suele ser algo mayor que la cifra inicial que pagamos, pues a menudo esta es una promoción.

Elegir nombre de dominio web y extensión

El nombre de dominio web debería ser corto y recordable. En el caso de escritores, cuando ya está pillado el nombre tal cual, uno puede añadirle la palabra escribe, autor o libros. Si no se nos ocurre uno, existen páginas que sugieren direcciones a partir de ciertas palabras clave, como namemesh o bustaname.

Se denomina extensión (TDL) a ese .com, .es o .info que va al final. Existen cientos de terminaciones posibles, algunas de ellas con requisitos. Muchas están asociadas a ciertos países o idiomas, por lo que tener un blog en hindi con la extensión .de (Alemania) es posible, aunque desconcertante para los usuarios :).

A la hora de averiguar si nuestro dominio deseado está libre o ha sido comprado por otro, la forma más eficaz es escribir en el navegador la dirección y este nos dirá si existe o no. Por lo que he comprobado, si preguntamos si un dominio está libre en las correspondientes secciones de las empresas que los venden, corremos el riesgo de que al ver nuestro interés terceros adquieran antes que nosotros la dirección esperando que se la compremos a ellos.

Si otra persona está usando el dominio

Puede darse la situación en que el nombre que nos gusta ya está elegido. En ese caso, se puede lanzar un whois a ese dominio para saber quién es el propietario y hasta cuándo, por si deseamos esperar a que finalice su período de titularidad o con el fin de negociar con él. Como obliga la ICANN, la información sobre todos los dominios se almacenan en una base de datos pública precisamente por si alguien desea hacer una oferta. Se puede acceder a esta lista a través de diferentes páginas que se llaman “whois” o desde las compañías que venden dominios. Entre otros detalles técnicos y fechas, se nos dará información de contacto con el titular (Quiénsea López López, email y teléfono). Hay entidades que se encargan, a cambio de una comisión, de negociar por nosotros.

Acortar un dominio web

Si nuestro nombre de dominio y la dirección a una parte concreta de la web resulta largo a la hora compartirlo en algunos sitios, es posible usar un sistema de acortamiento de enlaces, tal que el de Google URL shortener, owly o bitly. Algunas plataformas como WordPress tienen integrada la opción de generar un link corto de las entradas (wp.me). Es como crear un mote para un vínculo. Asimismo, podemos adquirir una dirección de vínculos cortos personalizada, por ejemplo, Publishers Weekly viste los enlaces a sus noticias como pwne.ws/loquesea. Para ello, hay que encontrar una versión reducida de nuestro dominio, que nos guste y esté disponible y después comprarla. Para relacionar esta pequeña URL con lo que vayamos publicando en nuestra página web, se podrán usar herramientas como Yourls o usar como intermediario a bitly.

Otros servicios interesantes al comprar un dominio

Por privacidad y especialmente para evitar el spam, conviene contratar el dominio con las pocas empresas que en lugar de nuestros datos personales introducen en la base de datos whois unos genéricos de forma que los reales no estén disponibles para todo el planeta. Este escudo no impide que contacten con nosotros para transferir un dominio, simplemente la compañía actúa de filtro y no nos hace llegar correos basura ni estafas. Algunas entidades dan la protección whois gratis, otras por cierto precio anual (módico o desproporcionado) y unas cuantas no presentan esta alternativa. Ciertas extensiones no permiten el servicio y otras parcialmente (por ejemplo, solo aparecería nuestro nombre verdadero, lo demás sería genérico).

Al comprar un dominio web, la mayoría de entidades incluyen en el pack un servicio de redirección de correo, con el que es posible gestionar todos nuestros emails desde nuestra cuenta personal (que generalmente es de un proveedor gratuito). De esta manera, desde el panel de control del dominio, señalamos que todo mensaje que llegue a, por ejemplo, contacto (arroba) nuestronombrededominio (punto) com se nos envíe a nuestra cuenta personal lo1que2sea3 (arroba) gmail (punto) com. Usar nuestro nombre dominio en la dirección de email da una apariencia menos amateur, así como evita que demos oficialmente nuestra cuenta personal. Eso sí, esto solo se puede hacer cuando estamos usando las DNS de la compañía del dominio. Si preferimos una cuenta de correo propia, los distintos proveedores permiten contratar un buzón de correo con el nombre de nuestro dominio, de determinada capacidad de almacenamiento (uno o dos gigas) y con antivirus.

 

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