Conceptos básicos sobre Twitter

En Twitter, los usuarios (@techleo_) escriben breves mensajes (Tweets) y leen lo que han escrito ordenadamente, en una cronología (timeline > TL), otros a los que han decidido seguir (following). Hay cierto límite en aspectos como la cantidad de tuits que se envían por hora/día (1.000), cambios a la cuenta en cierto período o número de usuarios que podemos agregar (por defecto 2.000). En la cuenta, por cierto, se puede fijar un Tweet para que siempre aparezca primero en el perfil que ven los usuarios.

Los textos se componen de hasta 140 caracteres (de ahí que se le catalogue como microblogging), aunque puntualmente aquellos que quieran decir algo más pueden emplear Twitlonger (al texto se accede mediante link), tweenjoy (se genera una imagen adjunta de hasta 1000 caracteres) o WriteRack (se divide el discurso sobre un tema en diferentes tuits consecutivos, lo cual se conoce como tweetstorm).

Cada participación acepta enlaces a cualquier contenido, incluyendo imágenes, vídeos y otros tuits. El sentido común dicta que antes de recomendar un enlace ajeno, como mínimo ha de leerse antes por completo y, si hemos cotejado la información, mejor. Como abordaremos más adelante, en esta plataforma tenemos que ser especialmente escépticos. Si nos hemos enterado de un dato o una fuente a través de otro usuario suele indicarse con “vía @quiensea”.

 

Es posible asignar un tema a una intervención a través de una etiqueta (hashtag), introducida por una almohadilla (o un sostenido;) #estoesunhashtag, de forma que al pulsar en ella se accede a los tuits en los que otros hayan utilizado la misma expresión.

Las personas que deseen que sus minitextos sean leídos únicamente por los internautas que apruebe, deberán “proteger sus tweets”. Esta privacidad se indica al lado del usuario con un candadito. No obstante, tal decisión parece ir en contra de la esencia de esta red social.

Los diez asuntos de los que más se habla en determinado momento y territorio son los temas del momento o trending topics (TT). Fijarse en ellos permite enterarse rápidamente de las últimas noticias, más o menos relevantes, reales o no.

Cada usuario configura su propia cronología, disponiendo a quién seguir, así que para que nuestros seguidores puedan leer los tuits de otros que vemos nosotros, deberemos realizar un retuit (RT) y la intervención se le desplegará en su timeline. Los retuits pueden ser manuales (primer ejemplo), aunque ahora están en desuso, o bien automáticos, tras pulsar el botón dedicado se puede insertar un comentario (segundo ejemplo).

 

Cuando a alguien le gusta o interesa un tuit y lo quiere reconocer como tal a su autor pero no considera (por lo que sea) que deba ser compartido con sus seguidores, lo marca como favorito clicando en el icono de la estrella y se almacena en la sección destinada para tal fin. También se favea tras una mención que no vemos motivo para contestar pero queremos agradecer, en plan, “te he leído, gracias por interactuar o difundir mis contenidos”. Algunos tuiteros lo usan también para ir recopilando asuntos que abordar después, sin embargo, cuestiono que realmente se acabe volviendo a estos marcadores (al menos a mí casi siempre se me olvidaba ^^’), para ello es más útil software como Pocket, adonde podemos enviar links para consultar luego desde cualquier plataforma.

La repercusión de un mensaje se puede medir, por tanto, por el número de retuits automáticos y personas que lo han marcado como favorito. Además, el usuario tiene acceso a otros datos sobre tus tuits. En cada Tweet, hay un botón desde el que el autor puede ver en cuántas cronologías ha aparecido y las interacciones. También está a disposición de cada usuario un centro de estadísticas, con un resumen de la actividad principal en relación con períodos anteriores (número de Tweets, impresiones, visitas al perfil, menciones, seguidores).

Un Tweet es insertable en la web, como los ejemplos de este artículo. En un Tweet es posible vincular a otro, en cuyo caso se le notifica al autor del mensaje aludido. Asimismo, al retuitear uno puede añadir un comentario, de manera que el tuit mencionado se inserta a continuación, lo cual es vistoso.

Los diálogos pueden ser privados si se le envía a ese usuario un mensaje directo (MD o DM < Direct Message). Este es frecuentemente el camino preferido para tratar temas más personales. Por otra parte, las conversaciones se mantienen públicamente si en un tuit respondemos o mencionamos a otra persona, simplemente introduciendo una arroba @ y su nombre de usuario. Eso sí, si aludimos a esa/s persona/s al inicio de un mensaje solo verán esas palabras en su cronología quienes sigan ambas cuentas o quienes entren a ver las cronologías de los interlocutores; si deseamos que nuestra intervención les aparezca a todos nuestros seguidores hemos de poner alguna letra y un espacio antes de la arroba (mucha gente pone un punto) o bien que el receptor nos retuitee.

Cuando queremos recomendar a nuestros seguidores que le den una oportunidad a tal usuario, se emplea comúnmente los viernes la expresión #FF, que significa Following Friday (el origen del hashtag #FF).

Las listas son usuarios agrupados según un criterio concreto (como “editoriales uruguayas”), de manera que solo tenemos que acceder a ella para que se desplieguen en una cronología específica los tuits de las cuentas que hemos seleccionado (son como subcronologías). Se puede crear una o suscribirse a alguna ya elaborada por otro internauta, si es pública. Para comprender su utilidad imaginemos, por ejemplo, que seguimos a 200 usuarios de intereses muy variados (amigos, periodistas, algún famoso, twitstars). Bien, si concretamente queremos saber las noticias que ha habido hoy en el mundo editorial y de publicación, clicando en una lista como esta veremos esa información en una cronología particular, sin las interferencias de los tuiteros a los que se seguimos.

Como existe un límite de extensión de los vínculos de 22 caracteres (aunque cortados funcionan igual), los enlaces que se insertan en los tuits los podemos acortar manualmente (bitly, owly, goo.gl, wp.me). Twitter tiene su propio acortador de links automático: t.co

Las personas reales en Twitter

Uno puede ser uno mismo en Twitter. Así, Juan López puede decidir poner su nombre tal cual e identificarse en su biografía como, por ejemplo, un profesor valenciano aficionado al senderismo. También podría no dar su verdadero nombre, pero compartir igualmente sus opiniones prefiriendo quedar en el anonimato (para preservar su intimidad). Por su parte, las empresas e instituciones tienen presencia en Twitter, siendo sus cuentas gestionadas por un trabajador o varios, frecuentemente en la sombra. Asimismo, las cuentas de algunos políticos y artistas las lleva muchas veces otra persona o un equipo, bien sea siempre o casi (en ocasiones el representado escribe él mismo los mensajes y así lo explicita firmando con sus iniciales).

Existen en este universo, igualmente, cuentas de spam, esto es, usuarios inventados que siguen a otros. Algunos se generan porque un internauta desea comprar seguidores (¡no lo hagamos!), otros reproducen enlaces o esparcen virus.

Para que tengamos cierta seguridad de que seguimos a tal personaje conocido, generalmente este tramita la verificación de que su cuenta e identidad coinciden, apareciendo al lado de su nombre un tic azul. No obstante, alguna vez alguien ha accedido puntualmente sin permiso a cuentas de personas de renombre y difundido mensajes, si bien esta usurpación es poco habitual.

Muy típico de Twitter son las cuentas de parodia: hacerse pasar por una persona o entidad más o menos popular, parafraseando lo que diría o comentando la actualidad desde su punto de vista. Normalmente dejan claro o es evidente para el usuario medio que no son el original (son fake), aunque algunos quieren engañar al internauta. Deberemos aprender a dudar de ciertos tuits supuestamente emitidos desde cuentas de famosos y de algunas imágenes que son demasiado increíbles (fotomontajes). Y, bueno, el ingenio no lo muestran solo seres humanos o instituciones, pues en esta red participan también Dios, animales, acontecimientos históricos, citas, drones…

 

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