El audiolibro o libro hablado: formatos, tiendas y producción

El audiolibro (audiobook) es un texto relatado en voz alta, dramatizado por una o varias personas (el autor, dobladores, actores, aficionados) o generado por programas informáticos (synthetic speech). El libro hablado no siempre es posterior a la publicación de un libro de papel o ebook, pues a veces el audiolibro es la primera (y puede que única) forma que toma la idea.

Se concibe el libro hablado para quienes no leen por escrito, sea por trastornos en la visión o sin fluidez en la lectura (como dislexia), y también para quienes prefieren escuchar para aprender un idioma, con el fin de entretenerse o para informarse, comúnmente mientras realizan ciertas tareas o practican deporte. Estas obras pueden resultar lentas para aquellos que leen rápido y de manera no lineal.

Se supone que al escuchar la mente se distrae un poco más que al leer algo escrito en silencio y sobre todo en voz alta. Otros aseguran que la comprensión es mayor a través de los oídos y por tanto los libros hablados ayudan a la competencia lectora; se puede lograr un ritmo más adecuado y la dramatización permite entender mejor la situación.

Cómo es un audiolibro

Estas obras de audio comienzan y finalizan con unos breves créditos: título, creador, quién lo narra y las condiciones de uso. Acostumbran a tener una imagen de portada, normalmente la adaptación de la cubierta del libro escrito a un formato cuadrado, como el de los álbumes musicales.

Dibujo en blanco y negro de un libro y un icono de sonidoLa versión hablada de un texto puede ser completa (unabridged) o bien reducida o abreviada (abridged). En este segundo caso, el texto se ajusta dejando fuera alguna información prescindible, así se ahorra tiempo (pasando a durar hasta una quinta parte de la lectura extendida), dinero (menos horas que habrá que pagar a especialistas y que costará el producto) y, quizá, aburrimiento. Además, tengamos en cuenta que la palabra pronunciada es más lenta que la leída mentalmente.

Con la herramienta Clips, de Audible, es posible realizar una especie de subrayado auditivo y guardar fragmentos del audiolibro, así como compartir en medios sociales trozos de hasta 45 segundos.

Formatos y soportes de audiolibros

Un libro hablado puede grabarse en formato analógico (cinta magnética, disco de vinilo) o en formato digital (como mp3 u otros que más adelante se mencionarán. Los formatos digitales pueden comercializarse como archivos (en streaming o para descarga) o bien fijarse en soportes como un CD.

Los sonidos grabados en una de esas dos formas pueden reproducirse respectivamente en aparatos analógicos (casete, tocadiscos) o en aparatos digitales (reproductor de audio digital, smartphone, ordenador, dispositivos dedicados…).

Principales formatos digitales de audiolibros

El consorcio internacional DAISY ha impulsado un formato estándar con sus mismas iniciales, que responden a Digital Accesible Information System, en que un libro impreso se estructura y se hace navegable y accesible con la vista, el oído y/o el tacto. Estos archivos pueden y suelen incluir, por tanto, una pista auditiva.

Otro formato es el m4b, el mpeg-4 para esta clase de libros, que se puede escuchar en programas como iTunes o el VLC.

Los fonolibros a menudo consisten únicamente en una pista de audio, por lo que en estos casos el archivo tendrá formato mp3, wma voice o aac. Uno de estos es el que utiliza por ejemplo OverDrive, que ofrece además escuchar en el navegador web. Por su parte, compañías como Audible usan sus formatos propios.

El audiolibro y sus hermanos

Existen puntos de encuentro entre el audiolibro y los otros formatos de libro: el texto de papel, el ebook y el libro-aplicación.

Algunos prototipos leen en alto obras impresas, como FingerReader: se coloca una cámara en el dedo que recorre los renglones y un programa pronuncia lo que ve (incluso podría traducirlo).

En cuanto al ebook básico (formatos epub 2 y mobi), ciertos programas de lectura, aplicaciones especializadas en discurso (Voice Dream, VoxDox) o software y dispositivos con tecnología TTS (text to speech) pueden imitar un audiolibro (Balabolka, SodelsCot, la app Ivona). Los usuarios prefieren unas voces a otras, por lo cual es necesario que los libros electrónicos no tengan DRM y los lectores puedan reproducirlos en el software que deseen. En el caso de Amazon, algunos títulos tienen la característica immersion reading (Whispersync for voice): en aplicaciones Kindle y tabletas Fire se puede leer un ebook mientras las palabras del texto van siendo destacadas y se escucha la narración de su versión de audiolibro.

>> Audible Matchmaker: encuentra y vincula cada ebook con su audiolibro

Un formato de libro electrónico más versátil como epub3 admite la función “Read aloud”, que consiste en activar las locuciones que se hayan insertado y que se sincronizan con el texto. Podemos leer estos ebooks con aplicaciones móviles de lectura como Menestrello.

Asimismo, muchos libros-aplicación (book apps) muestran la opción de que se narre el texto.  Hay también aplicaciones con nuevos conceptos, como los consejos de expertos que duran menos de tres minutos en Audvisor.

Reproducir audiolibros

Variedad de dispositivos reproducen archivos de audio o multimedia. Estos son los más destacables.

La empresa Findaway World comercializa un aparato especializado en escuchar libros, Playaway. Por cierto, a través de Audioengine ofrece su catálogo de audiolibros a aquellos que quieran venderlos en una plataforma propia.

Por su parte, a asistentes electrónicos como Amazon Echo puede pedírseles con la voz que lean un audiobook (de Audible, en este caso) y lo reproducen en unos segundos, al igual que ebooks Kindle.

Si son descargables, los archivos de audio pueden escucharse en la radio del coche (si se reproducen desordenados en el USB, aplica antes el programa FAT sorter). Ya es posible que algunos sistemas operativos de los coches reproduzcan un audiolibro. Muy bien que se pueda escuchar uno mientras se conduce incluso sin tocar ningún botón, pero… ¿se debería si tenemos en cuenta lo que distrae?

Parece que nos encaminamos a un mundo de tecnología invisible (*), donde nos relacionaremos con los dispositivos sin tocarlos, conversando con ellos (chat bots).

¿Dónde hay audiolibros?

Las principales librerías, editoriales (MeGustaEscuchar) y bibliotecas tienen una sección dedicada a fonolibros o incluso una aplicación móvil (HC audio app de la editorial HarperCollins).

Algunas librerías físicas no solo comercializan audiolibros en soporte digital y en CD, sino también en tarjetas de papel que enlazan a su reproducción. Como ejemplo tenemos en España a Seebook, compañía que en 2016 ha empezado a impulsar la Semana del audiolibro.

Hay tiendas especializadas en vender audiolibros (SonolibroAudiotekaAudiomol, Libro.fm,  Hoopla o Audible, esta con su propia app y con el servicio de suscripción de piezas informativas breves Audible Channels) y plataformas de suscripción especialistas (Audiobooks, Skybrite, TuneIn, eStories) o generales con oferta de audiolibros (Scribd, Playster, Kindle Unlimited o incluso Spotify y Deezer), webs sociales (SoundCloud, adonde la gente sube las muestras, demos o samples) y sitios con audiolibros gratis o en dominio público, como Ivooxestos en inglés o los clásicos en español de la biblioteca electrónica del Instituto Cervantes. Por cierto, se empiezan a probar las muestras de audiolibros en alguna plataforma de catalogación social (GoodReads). Alguna tienda, como Downpour, alquila audiolibros.

Algunas de estas entidades controlan que el producto solo se consuma en su entorno, lo que se conoce como DRM.

En las anteriores plataformas los usuarios pueden opinar sobre las obras, al igual que dejar sus impresiones en blogs u otras publicaciones que estén especializadas en reviews, como la web AudioFile Magazine. Parece destacable la idea del #audiolibrómetro de Érase Una Vez para valorar los aspectos técnicos del fonolibro.

Crear un audiolibro

En primer lugar, el texto escrito habrá que adaptarlo al audio. En lo relativo a los narradores, debe determinarse el número de voces que intervendrán, el tipo y acento. Estos profesionales acostumbran a cobrar por horas y no por el libro hablado en conjunto; la producción resulta costosa, tengámoslo en mente.

En algunos casos el escritor relata su obra, por ejemplo si es una figura conocida que puede ayudar al marketing y literalmente hablarle al usuario. Los escritores de PRH cuentan su experiencia al respecto en el podcast This is the author. Es habitual también que se contraten personas de renombre para leer el audiolibro. Se pueden buscar voces para audiolibros y otros productos en Voices o en Voicebunny, webs donde es posible buscar por idioma, entre otras características. Jay Swanson aconseja navegar por estos sitios para encontrar las voces pero trabajar a través de plataformas que den garantías para ambas partes (como algunas de las que se mencionan a continuación).

Producir y distribuir un audiolibro

Existen editoriales especializadas en producir estas obras audiobook publishers), unas grandes o otras independientes. En el entorno hispano, tendríamos LiteraudioKilohercios y Decibelios, MiutBooks o BeeAudio. En el ámbito anglosajón producen y distribuyen Tantor, Podium Publishing, eBookItListenUp (con descuento para autores de Kobo Writing Life) o ACX de Amazon (de momento solo disponible para usuarios de Estados Unidos y Reino Unido).

Si una vez terminado el audiolibro, se desea únicamente subirlo a varios sitios están las agregadoras como Author’s Republic o CD Baby.

Si en lugar de un profesional creamos nosotros el audiobook y deseamos que el formato sea DAISY o epub 3, tenemos a nuestra disposición el programa específico Tobi.

Los audiolibros digitales que se subirán a las principales plataformas deberán presentarse en diversos archivos, con cierto peso máximo, en un rango de hertzios y decibelios, sin sonidos raros. Lo ideal es que estén tanto en mono como en estéreo y cada capítulo no supere los 120 minutos.

A los audiolibros fijados en casete, CD o DVD sus creadores han de solicitarles el depósito legal y, según el país, asignarles ISBN.

En Author Earnings publican de vez en cuando los resultados de su encuesta a autores sobre ventas (qué formato, cuánto, dónde). Proporcionan también datos sobre audiolibros, de momento los vendidos en Amazon.

La exposición del audiolibro

Parece razonable intentar promocionarlo en donde está la gente a la que le gusta escuchar, como la radio o los podcasts. Como ya se ha comentado antes, SoundCloud se suele utilizar para subir y compartir las muestras de audiobooks.

Con respecto a plataformas de vídeo como Youtube, los creadores y otros intermediarios pueden subir algunos fragmentos para que el audiolibro tenga más posibilidades de ser descubierto. Hay usuarios que publican en estos sitios web parte o todo el contenido del libro sin permiso; a veces emplean el audiolibro oficial y otras graban una versión propia. Al igual que con el book trailer, sepamos que es posible poner anuncios mientras los usuarios escuchan el audiolibro y obtener beneficios no solo por las obras compartidas legítimamente, sino también por aquellas que otros han pirateado. Para detectar estas últimas hay que tener activado Content ID.

Un mundo con audiolibros

Además de blogs como Edelae (en español), los libros hablados tienen sus propios concursos y premios, por ejemplo en EE. UU. los Audie Awards convocados por la Audio Publishers Association (APA).

La arriba mencionada APA ha puesto en marcha Sound Learning Literacy Toolkit con recursos para integrar los audiolibros en un programa educativo o en la biblioteca.

Cabe decir que la legislación resulta relevante para que se considere a todo tipo de público. Sin normas estatales e internacionales que exijan la accesibilidad, algunos fabricantes probablemente obviarán a ciertas minorías.

 

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