Elegir el título, subtítulo y eslogan de un libro

Dibujo de un libro rojo con un signo de interrogación en la cubierta, indicando que se busca el título de un libroLa palabra o frase con la que se designa una parte de una obra o la totalidad se conoce como título. Este representa el contenido, a la vez que pretende despertar el interés del lector, encajarlo correctamente en su género y diferenciarlo de sus competidores (habrá que investigar).

Por ejemplo, quien busque una nueva lectura y se tope con el título de un libro como Nublado con posibilidad de albóndigas no quedará indiferente, querrá seguramente conocer como mínimo el argumento y desde luego no lo olvidará del todo.

Al mencionarse en un texto en castellano, los títulos de obras (publicaciones, canciones, cuadros, películas, series…) se escriben en cursiva. No obstante, las entidades responsables de la obra, los libros sagrados y las colecciones van en letra redonda.

Otras características del título de un libro

En la publicación tradicional, tanto agentes como editores saben que el título que les llega no es definitivo, si bien importará que les impresione mucho.

El título de un libro resulta fundamental para el marketing, pues es el primer o segundo gancho de una obra para el lector (a menudo la portada se le adelanta). Por cierto, que en público los autores se refieran al texto por su título en lugar de “mi libro” le conferirá una existencia propia e irá intrigando a quien atienda.

En ocasiones, al título de un libro lo complementa una frase secundaria llamada subtítulo, que suele indicar de qué entrega de una serie se trata o bien, sobre todo en no ficción, delimita más el tema del escrito e incluye ciertas palabras que lo devuelvan entre los primeros resultados de las búsquedas digitales. Por ejemplo, si escribimos una creación tal que El gigante amarillo, su título podría referirse a un relato de ficción, un imperio o incluso un personaje histórico, pero podemos recurrir a un subtítulo como “arquitectura de un aeropuerto” para presentar la materia del libro y relacionarlo con varias keywords valiosas.

Los títulos y subtítulos no acostumbran a estar amparados por la legislación de propiedad intelectual, a no ser que se hayan registrado como marcas comerciales o uno pretenda aprovecharse de la confusión con manuscritos de éxito. En la mayoría de casos, entonces, podremos emplear una expresión a pesar de que otros la hayan usado ya para titular (mejor que sea de otro género), si bien lo ideal es pensar uno propio para que nuestra creación sea singular.

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El eslogan de una obra

Además de estos elementos, cuando elaboramos historias se puede sugerir con más o menos ingenio de qué va el relato a través de un eslogan o tagline, como usa la industria audiovisual (algunas películas tienen más de uno).

– Título: El bolso de la Señora Winberg.

Tagline: Quizás el enemigo te invita a comer los domingos.

Logline (versión abreviada de la sinopsis comercial): Un agente novato debe capturar al culpable de todos los delitos que ha investigado hasta ahora: su madre.

Cómo encontrar un buen título

Analicemos los componentes de la obra —sus conceptos, personajes, lugares, diálogos— y enumeremos los que más la representan, su esencia. Cortos o largos, leamos en alto, veamos cuáles son ya libros en las principales tiendas (Casa del Libro tiene gran fondo), consideremos cuáles incluyen palabras clave muy buscadas en Internet. Tengamos presente que si elegimos términos raros, habrá menos competencia en resultados, pero será menos probable que alguien escriba ese nombre en un buscador.  

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Si forma parte de una serie, habrá que tenerlo en cuenta, pues con frecuencia los títulos de las diversas partes están relacionados, por ejemplo con la misma estructura sintáctica.

Descartados unos cuantos, acotemos más las opciones determinando los pros y contras de cada uno: ¿se recuerda fácilmente?, ¿pronunciación?, ¿sonaría bien traducido a los idiomas más hablados?, ¿está disponible el dominio? Hagamos una lista, enfrentemos los preferidos en un torneo y/o preguntemos su parecer a los beta readers.

A veces, pasado un tiempo, a lo mejor descubrimos que el título de un libro no funciona, así que podemos plantearnos cambiarlo. Cuando no hay versión impresa, merchandising o web con nombre de la obra, se puede cambiar si bien luego habrá que reformar la portada y actualizar la información en las plataformas y el kit de prensa. Algunos agentes y editoriales, por su parte, pueden sugerir modificar el título cuando aceptan nuestro manuscrito.

Enlaces de interés y curiosidades:

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