Dos maneras de autopublicar libros de papel

Imprimir un libro permite que el texto esté enlazado a su continente y es útil es determinadas circunstancias. Por ejemplo, una obra de papel resulta accesible a cierta audiencia que no está en el mundo digital, sea por su edad o por otros motivos como la falta de conexión, la costumbre, su clase social o la reclusión. También es un medio más efectivo para que algunos de nuestros allegados lean la obra, se venda en una presentación, el autor firme o cuando celebramos un sorteo. Además, que nuestro escrito pueda encontrarse en la estantería de una biblioteca, venderse en librerías físicas o sortearse implica más posibilidades de que sea descubierto.

Dibujo de tres libros uno encima de otro

Personalmente, si autopublicase, elaboraría en primer lugar la versión electrónica del manuscrito y esperaría para la impresa, para ver cómo va funcionando la obra. Es posible que si el ebook empieza a tener éxito, un agente literario o una editorial contacte para proponer un contrato para su distribución en papel. Si vemos que no es así y que incluso algunos lectores se muestran interesados en los ejemplares en papel, sí me plantearía crear copias físicas. Ahora bien, algunos tipos de textos se venden mejor impresos que en digital, como la no ficción (los manuales, libros de cocina o de colorear), así que quizá la mencionada estrategia no sea adecuada en estos supuestos.

¿Quién puede imprimir un libro?

Hay varias opciones, si bien todas requieren que las imágenes tengan una configuración de color CMYK. En la comercialización en papel acostumbra a usarse el código ISBN, aunque teóricamente es un código opcional. Conviene fijarse en si la empresa incluye una maquetación profesional. De no ser así, lo recomendable es contratar a un especialista en diseño para impresión (print layout).

¿Opciones de encuadernación y papel? ¿Cuáles serán los canales de distribución? ¿Quién asume esos gastos? ¿Dónde se almacenarán las copias? ¿Y el transporte? ¿Cuánto tarda cada proceso? Algunos ofrecen acuerdos para que la creación esté disponible en ciertas librerías, de no ser así, seremos nosotros los encargados de buscarle una tienda a nuestra obra.

  1. Una imprenta o una compañía de publicación por encargo hará determinado número de ejemplares por cierta cantidad de dinero, que el autor recuperará o no en función de la venta de obras. Si pretendemos venderlos nosotros mismos, deberemos pagar los impuestos (IVA) en el país en que el comprador reciba el producto. Preguntemos a la imprenta unas semanas antes si, como editores, tendremos que tramitar nosotros el depósito legal o se encargarán ellos.

  2. La impresión bajo demanda (IBD o Print On Demand > POD) permite hacer tiradas a partir de un ejemplar y con un stock infinito. El lector encarga el libro y la empresa lo imprime, tramita el pago y se lo envía a donde indique.

En cualquier caso, supervisemos la calidad de las copias físicas adquiriendo al menos un ejemplar para nosotros con el fin de mejorarlo si es necesario.

Más detalles sobre imprimir un libro bajo demanda

En la impresión bajo demanda, el escritor o editor paga una cuota inicial, una tarifa anual o incluso nada, siendo en este último caso el comprador quien asume todos los costes. Resulta esencial prestar atención al porcentaje de beneficio que corresponde al autor y si variaría en virtud de las ventas.

En las webs de impresión bajo demanda, cuando se modifica algo del libro, no estará disponible para su venta durante un tiempo (horas o varios días). Además de venderse a través de la correspondiente página web de la compañía, algunas tienen acuerdo con ciertas tiendas físicas o plantean condiciones ventajosas para librerías que encargan varios ejemplares.

En España, los libros publicados en impresión bajo demanda están exentos de realizar el depósito legal desde el 31 de Enero de 2012 (ley 23/2011).

Seguramente convenga localizar una empresa que imprima bajo demanda en una localización concreta. Es decir, si queremos publicar un libro en polaco, el tiempo y gastos de envío serán menores si la compañía tiene una oficina en Europa, ya que es más probable que lo encargue gente de ese continente.

Principales sitios de impresión bajo de manda:

    • Lulu

    • Bubok

    • CreateSpace: Está conectada a Amazon, de la que es filial, por lo que los títulos se pueden integrar en su tienda. Por su parte, Amazon KDP (hasta ahora para ebooks) ha empezado a ofrecer también la posibilidad de comercializar libros de papel.

    • Lightning Source Print to order, to publisher or to warehouse. Se pueden unir versión papel y ebook vía IngramSpark. Aquí una opinión de sus pros y contras.

    • Podiprint, más dirigido a editores.

    • Blurb, especializado en photo books (boda, cocina, bebé, viajes…).

Si deseamos distribuir nosotros mismos estos ejemplares, deberemos conseguirlos de estas plataformas sin impuestos indicando que somos vendedores (sellers). Sean efectivamente comprados o no, cuando elijamos esta vía tendremos que pagar las correspondientes tributaciones por cada copia (el 4 % de IVA en España).

*Las compañías estadounidenses suelen pedir a quien publique un ITIN (International Tax Identification Number).

Con los años, tal vez no dependerá del publicador facilitar una copia en papel sino del propio lector: simplemente deberá usar un dispositivo de autoservicio que imprima el libro en apenas unos minutos, como la Espresso Book Machine, cada vez más popular en Estados Unidos.

 

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