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La necesidad de que un corrector revise la obra

Después de pasar por varias personas que van a aportar algo sobre el contenido, como los lectores beta y el editor, es indispensable que al menos un profesional examine nuestro libro, si hemos elegido la autopublicación. El texto gana inteligibilidad y nosotros, como sus responsables, credibilidad.

Niveles al corregir un libro

En el ámbito anglosajón, he visto que existen estos conceptos: stylistic or line editing, copy editing y proofreading.

En cuanto al orden que debe seguir una corrección, hay que empezar por la estructura y luego el contenido concreto.

Buscar un corrector

Elegiremos a un profesional según su formación y conocimientos, para que pueda adaptarse a la variedad de la lengua y registro del manuscrito. Su labor será confidencial. Deberá intervenir lo justo y poder argumentar cada cambio. Con el objetivo de que estime el presupuesto, habrá de explicitarse si el texto está impreso o es digital (¿qué formato tiene?) y su número total de caracteres y espacios. Es posible que se nos pida una muestra realista del documento (sin inventar errores ni perfeccionarlo como si fuéramos infalibles) para determinar si ambas partes pueden trabajar juntas.

Las tarifas suelen fijarse por millar de matrices, esto es, se paga una cantidad (alrededor de 1 euro) cada cierto número de caracteres con espacios. También se puede fijar el precio por número de palabras o matrices (grupos de palabras). Los días no laborables o cuando se trata de una entrega urgente las tarifas se incrementan. Se puede pagar todo junto o parte por adelantado y el resto al final. Normalmente hay una cuota fija mínima, como 20 o 30 euros. Si se envían, por ejemplo, varias historias cortas juntas, sale más barato que corregirlos independientemente. 

Se aconseja negociar el plazo y la forma de entrega. La cantidad ideal delecturas del texto es tres. Lo más cómodo es que efectúe su trabajo en un procesador de textos con el control de cambios activado, de manera que podamos ver lo escrito por nosotros y las modificaciones (si nos fijamos, en siguientes creaciones no cometeremos esos errores, lo que ahorrará tiempo y dinero en la correspondiente publicación). No olvidemos incluir la descripción para que la revisen también, así como la contracubierta cuando tenga texto.

No tomemos las correcciones como algo personal. Todos los que escribimos cometemos errores. Mejor que nuestro libro no aparezca en la errat@nera, aunque… probablemente algún piojo editorial tendrá.

 

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