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Fragmento decisivo: la muestra de un libro

Además de la sinopsis en la que se resume el contenido de la obra de una forma atrayente, el lector tiene la opción de leer un poco del texto.

En las librerías físicas, uno puede h/ojear algo el producto. En las tiendas digitales, es posible descargar o acceder gratuitamente a la muestra de un libro (book sample): un fragmento (excerpt) normalmente de las primeras páginas de la obra, entre un 10 % y un 20 % del total, según permitan las plataformas y determine el autor. Y no solo de los libros de papel o electrónicos, sino que también existen muestras del inicio u otra parte de los audiolibros, ejemplo aquí.

Por otra parte, el creador puede elegir un extracto, que no tiene por qué ser el comienzo aunque es lo habitual, para poner en su web personal (en PDF, issuu o similar), en el media kit o al final de otras publicaciones.

Por qué facilitar una muestra del libro

Las personas que más se piensan una elección querrán analizar la muestra, por lo que conviene que esté formada principalmente por un interesante comienzo del relato o de la exposición del libro. Deben poder apreciar cómo es el texto.

En este sentido, dentro de un ebook, tras la cubierta, título, autor y datos de derechos y publicación, podemos poner ya el contenido, dejando así para el final la información que a menudo se incluye a mayores como los agradecimientos, la biografía, la descripción de otros manuscritos… Algunos incluso sugieren relegar o prescindir de la tabla de contenidos, sobre todo en ficción, pues ya hay una constantemente accesible por la que puede navegar el usuario. La inclusión y ubicación de la enumeración de los contenidos depende del tipo de obra, puesto que parece necesaria al principio en obras como una antología o un libro con textos de diversos autores. Ahora bien, sepamos que Amazon requiere una tabla de contenidos (ToC) en HTML y recomienda que vaya al principio.

Opino que cuanto más generoso se sea en la muestra, mejor. Que el autor/editorial no tenga miedo a exponer el inicio de su creación y que tampoco lo parezca. Si por ejemplo se estira al milímetro la introducción o se interponen elementos insertables al final para casualmente no enseñar nada de la miga del ebook en la muestra, algunos lectores como yo desconfiaremos, nos indignaremos un poco y casi seguro no compraremos el escrito: ¿por qué no nos deja ver el principio real? Tal postura es también peligrosa porque al no poder determinar el usuario si el escrito es lo que busca, hay más posibilidades de descontento y, por tanto, de críticas negativas. También tengo sentimientos encontrados con que la muestra termine en cliffhanger.

Se supone que resulta beneficioso para la visibilidad y para encontrar cierta clase de público colgar los primeros capítulos o primer libro de una serie en alguna de las diversas comunidades de lectura y escritura.

 

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