Publicar con una editorial

Antes de seleccionar un método, sería sensato informarse sobre las principales formas de publicación y considerar nuestros objetivos y expectativas.

Las editoriales son un filtro por el que pasan únicamente aquellos proyectos en los que ven mejor relación riesgo-beneficio para el público al que se dirigen, porque tienen una línea editorial y son un negocio, no mecenas (aunque no siempre salgan las cuentas). Una respuesta negativa significa que creen que un manuscrito no encaja o no les será rentable y no apostarán por él. Con algunos productos aciertan y con otros no. Nosotros también elegimos qué libros leemos y cuáles no y más a menudo de lo que nos gustaría también fallamos en nuestra predicción. Varios escritores hoy de éxito fueron rechazados en su momento por una docena de editores, algunos recibieron un no de todos los que contactaron así que lo intentaron solos (autopublicaron).

Tipos de editoriales

Dibujo de una pluma de escrituraEntre las entidades que pertenecen a la publicación tradicional (publishing houses), podemos distinguir las grandes casas (traditional, trade or commercial publishers) y las modestas (small presses or indie publishing), estas acostumbran a estar centradas en un género y muchas veces no requieren un agente para intermediar. Además, hay compañías que elaboran libros de texto así como sellos de las universidades (university or scholarly presses) que suelen admitir escritos y publicaciones periódicas con frecuencia sin pensar en el número de ejemplares que se venderán. Existen otros modelos que responden a su entorno particular, como las editoriales cartonera en Latinoamérica. Por su parte, algunas bibliotecas están empezando a actuar como centro de servicios editoriales para universidades (library-led projects).

En esta era digital, cada vez más editoriales aprovechan la posibilidad de estar cerca de sus lectores, por ejemplo, ofrecen contenido exclusivo (los sneak peeks de Bookperk, de HarperCollins), piezas audiovisuales de los propios creadores (como las entrevistas, presentaciones, lecturas y análisis de Conoce al autor), sitios especializados (las publicaciones de young adult de Simon & Schuster en Riveted) o permiten comunicarse con el escritor mediante vídeos (Ask the Author, Simon & Schuster).

Algunas editoriales están creando plataformas para vender directamente al cliente, sin embargo, la mayoría de los lectores no se fija en quién publica para buscar más libros de ese sello. Como mucho habrá interés por las obras de la misma colección. En general, los usuarios navegan por librerías (físicas y virtuales) y descubren de otras maneras, con lealtad a autores y géneros más que a publicadores.

La editorial y el escritor

Una editorial tradicional apuesta por el texto de un escritor, sin que este gaste nada. En un contrato (recomendable consultarlo con un abogado especializado si no se tiene agente), el autor cede algunos derechos patrimoniales a la editorial para publicar exclusivamente o no el documento de tal manera (impreso, electrónico, audiolibro, aplicación), durante determinado tiempo y para un territorio e idiomas concretos. Con la firma, se paga habitualmente un adelanto en concepto de las regalías de cierto número de ejemplares y que, aunque no se vendan, no habrá que devolver a menos que incumplamos el contrato. El manuscrito sufrirá algunos cambios de manera que concuerde con la imagen de la compañía e interese a su audiencia.

>>> Qué es un contrato de edición y dónde poner especial atención

>>> Los cargos por cancelación de contrato suelen ser mala señal [EN]

>>> La relación del autor con su editor

>>> Estaría bien una cláusula por cambio de editor [EN]

En la negociación, deberíamos reparar en si están realmente entusiasmados con el texto, si existe la remota posibilidad de que esperen a nuestro visto bueno de la maquetación, la tirada prevista, su calendario de venta, la distribución, el plan de promoción (su colocación), quién organizará y costeará los posibles eventos, el porcentaje para nosotros en cada unidad (lo más común ronda el 10 %) o cuántos ejemplares nos darán o rebajarán para nuestros conocidos.

Cada empresa nos dará unas condiciones diferentes, pero no deberíamos esperar un marketing de bestseller, porque normalmente no será de esta forma, así que asumamos en este instante que deberemos poner también de nuestra parte para mostrar al mundo que hemos confeccionado un libro. Las editoriales sí nos pueden dar algo que a lo mejor la autopublicación no, como afrontar ellos toda la inversión, otro diseño, prestigio, un hueco en ciertas tiendas físicas (mayor exposición), mejor calidad de impresión o conocimiento del mercado y experiencia en el sector. Asegurémonos de que realmente hagan algo que no lograríamos por nosotros mismos (otro público, cierta habilidad que se nos escapa) y que se ganen su parte en los beneficios.

Debemos tener claro que el proceso hasta que el libro esté disponible se puede prolongar meses y meses. Firmar y recibir un anticipo realmente no garantiza que se vaya finalmente a publicar el libro. En este sentido, se podría determinar en el contrato una fecha límite para la publicación.

En cuanto a cifras, muchos no venden como se había calculado y por tanto el autor no recibe más dinero después del adelanto. Estas compañías esperan que un superventas compense las pérdidas de otras creaciones. Si una primera obra no ha dado buen resultado, lógicamente lo tendrán en cuenta al valorar si editar el segundo texto de ese autor.

Presentar un manuscrito a una editorial

Todos los editores quieren encontrar nuevos manuscritos que apoyar, ya que de eso viven y se supone que les gusta. Para ahorrar tiempo, sobre todo en ficción, los responsables de esta área en las mayores editoriales suelen dar prioridad a los textos avalados por agentes literarios o por autores y a proyectos que han funcionado en otros países. Se deduce, pues, que los particulares gozan de muy pocas oportunidades por su cuenta. Cuando sea demasiado fácil, sospecha: cuidado con las editoriales que no lo son.

Los concursos literarios son otro medio de entrada a la publicación tradicional. Entre otros consejos, lee las bases conociendo tus derechos de autor.

Actualmente algunas compañías y profesionales también están pendientes de los libros autopublicados que dan buen resultado, de nuevos talentos que publican por ejemplo en las comunidades de lectura y escritura, de estrellas de Youtube y de personalidades en varios campos, sobre todo el deporte y la política (especialmente si son candidatos).

>>> Literatura follow

Para que antes de su publicación quede constancia de que la idea es nuestra puede registrarse. Además, hay quien pide que se firme un acuerdo de confidencialidad (non-disclosure agreement > NDA) como este.

Buscar editorial

Si un agente no nos representa, debemos actuar como él e intentar conocer el mercado editorial de la lengua del libro y país para saber qué compañías encajan más con el perfil de la obra. Se puede realizar una búsqueda de editoriales de España en la base de datos del Ministerio de Cultura o acceder a listas según su tema en el directorio de la Federación de Gremios de Editores (FGE). En cuanto a los editores en Latinoamérica, existen webs similares que ofrecen esta información, como las cámaras del libro. Por si queremos tener una idea de su lugar a nivel mundial, en este enlace están las 57 editoriales más grandes en junio de 2015 y en este otro las 10 que más facturaron en España durante 2014.

>>> Dilema para escritores: ¿una editorial grande o pequeña?

En librerías cercanas y en Internet, se pueden analizar aspectos de una editorial como la línea que sigue su catálogo, el cuidado que pone en la edición de sus textos, la distribución de sus obras o la promoción que dan a sus libros.

Presentar el libro a la editorial

Una vez identificadas aquellas editoriales más adecuadas a las que les podría interesar nuestro escrito, habría que enterarse navegando por sus sitios web o mediante contacto telefónico de los requisitos de presentación de las solicitudes (submission guidelines), como por ejemplo si prefieren el envío por correo electrónico. Tengamos en cuenta que algunas compañías directamente no aceptan trabajos y otras solo permiten material de autores con agente literario. Por diversos motivos, en ningún caso debería enviarse una idea al mismo tiempo a agentes y a editoriales.

La carta de presentación (query letter) debe explicar en una carilla de qué va el libro sin desvelar el final, por qué los elegimos concretamente a ellos para publicarlo y qué nos hace la persona indicada para escribirlo o haberlo escrito (es posible que ya tengamos lectores). Normalmente, a estos cinco o seis párrafos debe acompañarlos una propuesta editorial, compuesta por los elementos que señalen las directrices de solicitud. Si nos piden las primeras páginas de la obra, parece sensato que las revise antes un corrector. Para las ideas de no ficción, se denomina book proposal al plan de negocio para el libro que se plantea escribir con el respaldo de la editorial o que ya se ha escrito por completo (en cuyo caso podrán evaluar el producto entero y entenderlo mejor).

Si la sinopsis o la parte del texto mandado les ha llamado la atención, pedirán más (aclaremos en la propuesta cuánto está escrito). De media, tardan en responder unas cuantas semanas (cuando contestan). A menudo no llegan a leer el manuscrito. Lo común es que un autor sea rechazado varias veces antes de que encuentre un editor interesado.

>>> El montón sin leer o slush pile

Una negativa (rejection) no implica necesariamente nada, aunque duele. La solicitud puede carecer de atractivo, el texto tal vez no es lo que publica esa editorial, se trata de un momento inadecuado comercialmente para esa idea (ya tienen un libro de ese perfil, por ejemplo) o, quizá lo más probable, hay un problema en el manuscrito. En ocasiones, nuestro texto se puede mejorar, así que hagámoslo, si bien en algunos casos sencillamente esa idea no vale, pero puede que las siguientes que se nos ocurran sí.

 

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