La adaptación literia como complemento

Por diferentes motivos resulta complicado adaptar un texto como película o serie. Algunos pueden considerar prescindible cualquier guión adaptado. ¿Qué aporta la obra audiovisual si a menudo no puede reflejar la esencia de la historia que se plasma en el medio escrito? Pues, más allá de las omnipresentes razones económicas y otras intenciones de cada impulsor, yo encuentro al menos una utilidad de la adaptación literaria para quien haya leído el libro.Texto escrito con un botón de "play" en la esquina superior derecha

La adaptación muestra lo que no supimos imaginar

La magia de un libro es la descodificación de unos trazos diminutos para recrear un mundo en nuestra mente. Fascinante. Sin embargo, la desconcentración, desconocimiento y posterior pereza en ocasiones limitan la imaginación.

Especialmente en los géneros más distantes a mi realidad, es común leer sobre un paisaje inconcebible o toparse con una descripción que emplea varias palabras cuya acepción se me presenta borrosa. Aunque al final me sitúo de manera eficaz, sin duda una referencia gráfica habría ayudado. En efecto, algunos adultos agradecemos las ilustraciones. Por ejemplo, ¿cómo es exactamente la superficie de esa parte del desierto donde está el protagonista?

Es cierto que tal como consulto el diccionario (bendito ereader) existen a mi disposición buscadores de imágenes. Ahora bien, la conexión no siempre es factible en ese instante. Además, con frecuencia es preferible seguir leyendo y dejar las averiguaciones léxicas para luego (o, más probable, para nunca). Por otro lado, mientras que aclarar una noción concreta es una tarea asumible, descifrar una combinación de lagunas requiere una mayor inversión de tiempo y esfuerzo en apariencia irrelevante para el desarrollo del relato, así que para qué molestarse.

Esto me pasa sobre todo con términos técnicos en ciencia ficción. Tras párrafos con conceptos que en su mayoría me suenan pero que no enfoco, me digo: “Mmm… vale, mi conclusión es que el autor está describiendo un aparatejo peligroso”. También me pierdo cuando se mueven personajes: “Siguen luchando… No sé quién acaba de hacer eso. Ah, el malo parece llevar ventaja. ¿Qué más?”.

A pesar de que los elementos de una obra audiovisual son una elección subjetiva de sus creadores y no necesariamente lo que ideaba el escritor (incluso habiendo participado en la adaptación), ver en pantalla tomar forma a las acciones y partes del entorno que tenía en penumbra me permitirá completar mi comprensión del libro.

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