La aventura de copiar un párrafo en el portapapeles

La multitarea y nuestros despistes a veces pueden disolver una idea en el olvido. No me refiero a esos conceptos que se nos ocurren e ilusamente no apuntamos (aunque también), sino a aquellas nociones que estamos trabajando en un documento informático y pretendemos recolocar. Copiamos, pegamos, borramos, copiamos, pegamos, borramos, copiamos… y quizá volvemos a copiar sin haber pegado lo anterior.

  1. Quizá somos conscientes a tiempo de que hemos cometido un error e intentamos ir para atrás, aunque en la búsqueda podemos perder otra información.

  2. Lo otro que podría suceder es que directamente no nos demos cuenta de la desaparición hasta muchísimo tiempo después o incluso nunca.

En este sentido, cortar es más seguro. Quién lo diría.

Formas de localizar ideas extraviadas

La parte de un documento se ha perdido contra nuestra voluntad, como cuando pretendemos recuperar datos copiados en el portapapelesPuede haber varias soluciones técnicas para dar con los párrafos que no hemos podido pegar, sea por descuido o faena computacional (que si se ha colgado, que si la batería se ha esfumado…).

Si el documento no se ha cerrado, es muy probable que si desplegamos el portapapeles del procesador de textos (por ejemplo de Word), el fragmento copiado se encuentre en esa lista.

Otra opción para cuando sí se ha cerrado el archivo sería ir al historial de revisiones del procesador de textos, como tiene Google Docs, o confiar en la autorrecuperación de Word, que hace una copia cada pocos minutos a pesar de que no se haya guardado.

Quienes estén acostumbrados a ir guardando cada poco tiempo diferentes versiones del documento (historia37, historia38, historia39, etc.), cabe la posibilidad de que la idea desaparecida se encuentre en uno de los archivos. En Macintosh, si se dispone de Time Machine y se le ha dado a guardar al documento, aunque sea con el mismo nombre, el cambio se ha registrado y podremos viajar atrás en el tiempo.

Programas que almacenan todo lo que se copia

Existe software especializado en la función que necesitaríamos. Los gestores portapapeles registran todo lo que copiamos —incluso imágenes— si los tenemos abiertos cuando usamos el dispositivo. En cuanto se nos traspapele algún elemento, es cuestión de maximizar este administrador y buscar en su almacén, por lo que no importará que los programas independientes ya se hayan cerrado. Ejemplos de tales clipboard managers son Shapeshifter, Pastebot para MacOS, Clipdiary (con versión portable) o Clipper en el caso de Android. Por cierto, los poderes de estas aplicaciones no tienen carácter retroactivo.

 

Independientemente de la vía que elijamos para recuperar datos copiados en el portapapeles, nos vendrá bien una herramienta que tienen ahora los procesadores de textos: comparar dos versiones de un archivo y decidir qué cambios aceptar.

Parece necesario señalar que de poco sirven estos recursos si no asumimos que de vez en cuando algunas líneas desaparecen sin que lo lleguemos a saber, así que una visita periódica al portapapeles podría salvar alguna idea abandonada.

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