Si te estás planteando traducir tu libro

Si es recomendable pasar nuestro texto a otro idioma, dependerá del contenido y la lengua de su público potencial, pues no tendría mucho sentido traducir mi libro al vietnamita si este trata sobre la historia del baloncesto lituano. En lo referente a ebooks de ciertos géneros, por ejemplo, parece útil publicar en idiomas como el inglés en un mercado digital de momento dominado por los angloparlantes (EE. UU., Reino Unido, Canadá, Australia) o personas que lo entienden bien como segunda lengua y que todavía no encuentran mucha oferta en su idioma materno.Dos globos de diálogo entrelazados

Los derechos de autor y la traducción

Según la legislación española y de la mayoría de Estados, el titular de los derechos patrimoniales de transformación (por lo general el autor o la editorial) es quien puede autorizar la traducción de un texto y su forma de explotación. Una vez pasada a la lengua meta, el traductor poseerá a su vez ciertos derechos de autor como creador de esa obra derivada.

Por su trabajo, el traductor recibirá una remuneración según negocie con el publicador en un contrato:

  • Pago único (tanto alzado)

  • Anticipo al que se le sumarán luego las regalías (determinado porcentaje de cada copia vendida)

  • Solo regalías (es lo que ofrece la start-up Babelcube)

La mejor traducción para un libro

Antes de elegir a alguien para traducir nuestro libro a otro idioma, leamos este documento: Guía para contratar traducciones. Resumámoslo en un concepto: el traductor ha de pasar la obra a su lengua materna, por lo que si queremos traducir al húngaro debemos contratar a alguien cuyo idioma nativo sea ese. Los novatos suelen cometer ciertos errores.

Como se trata de una obra intelectual, un texto traducido también debe reposar y ser revisado, así que este proceso lleva su tiempo, entre 30 y 60 días. El servicio se cobra por página o plantilla (tantos caracteres, con o sin espacios), idealmente con relación al texto resultante, o por hora.

Debido al trabajo que implica, cuesta bastante si lo comparamos con otras fases de la publicación, así que podemos probar el crowdfunding para reunir el dinero necesario. Hay quien recurre al crowdsourcing para ahorrar pagar a un profesional, pero solo resultaría admisible si es seguro que los colaboradores son nativos de la lengua target, si bien esto no significa que sepan las reglas de un texto correcto en su idioma materno.

En cualquier caso, para cerciorarnos de que no hay fallos en el texto traducido, además de leerlo nosotros o conocidos nuestros en caso de dominar esa lengua, podemos pagar a un corrector para que revise el texto.

 

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